Maniatados, los unos contra los otros, de par en par, avanzaban sin respiro hasta el lugar del encuentro. Nadie calmaba su sed, nadie se hacía eco de su desenlace.
Eran ignorados.
Poco a poco, se fueron acercando, mientras desde el río, asomaban las almas ahogadas, desde la ciudad las almas torturadas, desde los campos y los montes las de las fosas comunes.
Músicas, pinturas, esculturas, danzas, obras de teatro, relatos, cuentos, ensayos, novelas y poesías, de análogos contenidos, llegaron desde todo el mundo a poblar los vacíos de las almas y clamar por ellas, dando color a la desdicha y persiguiendo pasivamente las mentes de sus torutradores, para colmar sus espacios de silencio, hasta hacerlos insoportables de cultura.
El coche avanza entre los árboles que acompañan el camino. La tormenta y la lluvia los encuadra. Se acabaría la miseria, se irán acabando los miserables.
Sólo podían mirarse entre ellos, angustiados, con el estómago latente, verificando que el futuro temido, finalmente ya es: Lo único que los calmaba.
Maniatados, los unos contra los otros, de par en par, caminaban sin respiro hasta el lugar del encuentro.
Si el brillo de tus ojos es la expresión de tu pensamiento, mi sonrisa cómplice es la respuesta a tu deseo.
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sábado
SOLIDARIDAD
Decidió suicidarse, luego de la llamada telefónica.Los gritos sobrecogedores en la caída alarmaron al vecindario. Todos salieron a las ventanas en ese callejón sin salida.
-¡Siempre le gustó llamar la atención! dijo el del kiosco, …..¡era de esperar este espectáculo lamentable!
Sin embargo, la caída tomo por sorpresa a la verdulera. ¡No se lo podía ni imaginar!:
- ¡¡Ella venía siempre a comprar puerros!!...¡era tan sincera!, comentaba con tono desolado.
La policía no tardó en llegar: Hicieron algunas preguntas, levantaron acta y al arribo de la ambulancia se llevaron al cadáver.
Los vecinos de la calle no esperaron a la llegada de la brigada de limpieza urbana, entre todos, limpiaron la sangre y demás salpicaduras que desordenaban el paisaje de siempre.
Al final del día todas las ventanas, menos una, se cerraron.
- ¡¡Ella venía siempre a comprar puerros!!...¡era tan sincera!, comentaba con tono desolado.
La policía no tardó en llegar: Hicieron algunas preguntas, levantaron acta y al arribo de la ambulancia se llevaron al cadáver.
Los vecinos de la calle no esperaron a la llegada de la brigada de limpieza urbana, entre todos, limpiaron la sangre y demás salpicaduras que desordenaban el paisaje de siempre.
Al final del día todas las ventanas, menos una, se cerraron.
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