lunes

CENTRÍFUGO-CENTRÍPETO (Arcilinda)

En un juego interminable, Arcilinda pensaba que si giraba como un trompo, y cuanto más rápido mejor, podía deshacerse de su alma porque saldría despedida de su cuerpo.

Así fue. Su colgante de oro, sus anillos, sus pulseras, sus gafas, sus peinetas, sus sujetadores, su corsé, sus ligas, sus bragas, y sus chanclas color rojo carmesí, salieron volando por doquier. Sin embargo, su alma se concentró dentro y su cuerpo la encarceló todavía más.

Es el destino de Arcilinda que con voluntad de despechar su alma la concentró, y sin voluntad ninguna se le escaparon sus asuntos materiales, lo que contradijo su pensamiento.